Vistas de página en total

viernes, 17 de mayo de 2013

    
     Quiero hablarte de mi amor verdadero
de ése que calla y mis ensueños mece,
de ése que observa y conmigo amanece,
de ése que aviva mi ser mañanero.
     Bordea por mi el mundo, aventurero,
conquista algunas tierras y merece
que ilumine sus días, si anochece,
que me mude en su fiel palafrenero.
     Viento, escucha a mi corazón brotado,
viento, inventa una palabra lozana,
viento, origina un frenesí amainado.
     Zarzagán, brota calma cortesana,
zarzagán, arranca un gemido aislado,
zarzagán, brisa, retorna cercana.

jueves, 18 de abril de 2013

     Hola, papá:

     Desconozco tu andadura a partir del domingo, día de tu partida definitiva, pero seguro que donde quiera que te encuentres, estarás trasteando con las herramientas y el taladro, haciendo arreglos o artilugios de artesanía, faenas realizadas todas con precisión y esmero, midiendo, estudiando el encuadre perfecto y derrochando todo tu saber y creatividad.

     O tal vez te hayas reencontrado con tus buenos amigos  Alfredo Armentia, "El General" y "El Chapas" y estéis cogiendo setas, desplumando perdices o almorzando. Ya te habrás buscado un buen palo y te lo habrás trabajado con la navaja, dándole el aspecto de un buen soporte que te ayude sobre todo en la bajada del monte. Es tiempo de  caracoles. ¿Cuántas docenas llevas? Seguro que encontrarás un lugar acogedor desde donde puedas contemplar si el Gorbea tiene txapela o no. Allá donde vayas no puede faltar una buena ruta de tabernas para disfrutar del café mañanero y del de la tarde, para paladear los Riojas de año y con pintxo-pote, un día a la semana por lo menos.

     Antes de nada deseo seguir tu ejemplo, hacer lo que tú harías, que es pensar primero en los demás y luego en ti.

     En nombre tuyo, de mamá y mio queremos agradecer a todo el personal de la quinta planta del pabellón B del Hospital de Santiago, desde limpiadoras, celadores, auxiliares y enfermeras, que con vuestra atención y buen hacer, nos habéis acompañado en todo momento, siempre dispuestas y sonrientes. Nuestro agradecimiento especial al Doctor Iñigo Corcuera, que te ha atendido con cariño, como los galenos de antaño, aquellos de sombrero y bastón con empuñadura de plata, a pesar de ser un muchacho recién horneado en la facultad, haciendo lo imposible por intentar atajar y cortar de raíz la bestia, que con tanto sigilo y rapidez, ha tenido la desfachatez de apartarte de nosotras con  tan poca consideración.

     También quiero dar las  gracias a todos los que os habéis interesado por nosotros tres, por vuestro cariño y apoyo incondicional, por las llamadas, los mensajes, telegramas y las palabras de ánimo, sobre todo a Arantza, por el duro momento, mucho más cruel que el nuestro, que acaba de vivir y que nos ha acompañado en los largos atardeceres de este interminable y despiadado abril.

     Agradeceros vuestra presencia incondicional, en el tanatorio desde el domingo, el lunes, hoy en Santa Isabel y ahora aquí, aparcando vuestra vida para ofrecernos sincera amistad. Siempre hemos presumido de tener unos amigos y familia de quitarse el sombrero.

     Ahora te toca el turno, papa, aunque esto de ser protagonista no te hace mucha gracia. Lo  tuyo es más bien, estar sin dejarse notar; calar hondo, sin muchas palabras; dejar una huella imborrable, sin pisar a nadie; hacer favores, sin mirar a quien, pedirlos es otra historia, los menos posible. Eres así, papá. Te dejas querer con esa facilidad tierna con que se quiere a un buen amigo desde el parvulario; lo mismo te da un gitano, que un ministro (bueno, ahora los ministros no están para muchas simpatías), en tu corazón grandote, cabemos muchos. César nos lo dijo corto y claro: era pura casta y yo siempre digo que eres de ley. Siempre preocupado y amable con  todos. "No se puede ser tan bueno, papá y más en los tiempos que corren", te decía con frecuencia y casi con rabia, porque de los buenos se aprovechan muchos.

     Intentaré seguir tu ejemplo, aunque sé que no puedo llegarte ni a la suela del zapato; seguiré luchando como tú lo has hecho, hasta el último suspiro; ofreceré mi mejor lado, en todo lo que haga; trabajaré como me has enseñado, para ofrecer lo mejor que tengo, con la mejor sonrisa.

     Se me agolpan tantos recuerdos que me pasaría semanas hablando orgullosa de ti y no acabaría. Nunca olvidaré tus sonrisas mansas, incluso hasta el viernes cuando me decías que no odías agarrarte al triángulo de la cama, porque las manos no se sujetaban; ni tus caricias, ni tus besos, ni esas miradas de complicidad y silencios largos, que teniamos, que no hacía falta decir nada, porque todo se entendía. Ni los madrugones domingueros para pescar en el Club Nautico del pantano de Ullibarri-Gamboa, tu pueblo, que con tanto orgullo presumias de él, en compañía de Emilio y Miguel; ni las tardes veraniegas con la familia Sampedro cogiendo cangrejos; ni las discusiones sobre el juego del Alavés; ni tus bromas ni esa manera tan peculiar y tan rematadamente sosa que tenías para contar chistes, que majo, jamás fuiste capaz de contar uno entero, si no se te olvidaba el final, te saltabas el principio, la cosa es que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Nos tenías que anunciar el final: "Ya está". "¡Ah! ¿Se ha acabado? ¿Hay que reirse o echar céntimo?", te decía yo. Mamá, casi enfadada: "¡Jo majo, qué siempre nos dejas con las ganas". Lo mejor de todo era que a ti te hacía gracia, no parabas de reírte y de decir: "No sé cómo era. Ya no me acuerdo. Pero era  buenísimo". Me he alargado un poco más con esta bobada, porque es mejor reír que llorar. La vida ya se encarga ella solita de hacernos la puñeta . Hace días que te faltaban las fuerzas para hacerlo, pero no podré olvidarme de aquella tontería de pisarnos los pies con el bastón y que a mi me hacía tanta gracia... Hemos compartido tantas cosas y he tenido tanta afinidad contigo, que no   me hago a la idea de que no volveré a verte más que en fotografía.

     No te puedo decir adiós ni hasta pronto (¡Dios nos libre! ¡Vaya yuyu!). Sé que siempre vas a estar pendiente de nosotras. Las personas que aman como tú nos has amado, nunca abandonan a los suyos.

     Sé que ya lo sabes, pero me apetece decírtelo una vez mas: mamá y yo te queremos muchísimo.

viernes, 22 de febrero de 2013

TÚ VENDES, YO COMPRO

                          
     Hace días que oigo un anuncio muy interesante en Radio Vitoria. Una señora dice: "Se vende marido de 46 años, en bastante buen estado, 1,80, lugar de residencia habitual, el sofá. Acostumbra a quejarse continuamente, menos los fines de semana, que enmudece con el fútbol y el automovilismo. Se regala sofá, amigos y cervezas".
     Le he estado dando vueltas y quiero comprarlo, porque digo yo, que si la señora esposa que debe estar un poquito harta, quiere vender al maromo, pero a la vez reconoce que el sujeto está en buen estado, es que tiene que estar de toma pan y moja. Mi madre, dice que con 46 años un hombre está en lo mejor de su vida. También hay que tener en cuenta, que mi amatxo ha pasado la barrera de los setenta, pero empiezo a estar de acuerdo con las madres del mundo, pues estoy en esa edad indeterminada (también en lo mejor de la vida), que ni soy un vegestorio ni una niñata. Vamos, en la edad perfecta que en toda mujer va desde los taitantos o los taitantos. 
     Que el maromo éste reside en el sofá? ¿Y que hombre no lo hace en su casa? Casi mejor, porque aunque la anunciante no habla de peso, un tío de 1,80 pululando por la casa es mortal.
     ¿Qué se pasa la vida quejándose? ¡Cómo todos! Eso, querida mía no es nuevo. Y con no hacerle ni caso, problema solucionado. De vez en cuando se le hace un mimito, se le deja salir con los amigotes y todos tan contentos. 
     A mi el automovilismo, ni fu ni fa. Lo del fútbol es otra cosa y si además, puedo cambiar el sofá de mi salón, que es bien triste, porque no incluye como el del anuncio ni cervezas, ni palomitas, ni nada de nada, pues mejor que mejor. Siempre es más gratificante gritar a coro los goles y protestar en compañía, acordándose de la madre del árbitro y protestando cada tarjeta, siempre que sea de nuestro equipo. Por eso quiero ponerme rápidamente en contacto con la desesperada señora. Me interesa sobre todo de qué equipo es el sujeto. ¡A ver si va a ser del Barça y la liamos! Si es del Alavés y/o Real Madrid, pago lo que pida sin rechistar. Y si, pongamos un ejemplo, me dice que es del Guadalajara o del Toledo, por decir algo, me lo quedo igual.
     Y en el peor de los casos, algún amigo aprovechable, tendrá el tipo, digo yo.  Pues lo dicho: Tú vendes, yo compro.
 
    

jueves, 17 de enero de 2013

MIRADAS


     Mi mirada, intranquila, estudiada, arrebolada...
llena de inquietud, soñando el eco de tus besos.

     Tu mirada, gozosa, crecida, cálida...
adormeciendo el deseo satisfecho, proyectando veranos arrogantes.

     Su mirada, triste, efímera, valiente...
quedándose a un paso de lo perdido, apoyándose en el bastón torcido de la vida.

     Nuestras miradas, juntas, nerviosas, enamoradas...
salpicándose de los atardeceres rojos, renaciendo orgullosas a la luz.

     Vuestras miradas, aisladas, solas, embusteras...
participando de las esperanzas vagas, floreciendo junto al cálido sol del mediodia.

     Sus miradas, calladas, intensas, triunfantes...
revoloteando alrededor de algunas verdades y unas pocas mentiras, rozando lo imposible.

     Todas las miradas, caminando vigorosas...
la mía, la tuya, la suya, las nuestras, las vuestras, las suyas...
todas en una  luchando y gritando.
¡La libertad está cerca!

jueves, 6 de diciembre de 2012

NOS VAMOS DE BARES


          No corren buenos tiempos para los bares. Las cuadrillas legendarias, que poteaban a diario están a punto de exterminarse. Por ello quiero romper una lanza en favor de esos lugares entrañables, que acostrumbro a visitar desde temprana edad, donde me he divertido, he conocido gente y he  compartido buenos momentos con los amigos. Aunque me gustan casi todos los bares, tengo algunos que puedo meterlos en el mismo saco, por ser mis preferidos. Por diferentes razones, hoy quiero echarles un cable y regalarles un poco de publicidad gratuita. Por lo bien que me habéis cuidado, (son como mi segunda casa, va por vosotros).
          Comienzo el recorrido al poco de salir de casa. Casi de inmediato me topo con CAFÉ KARMA, en el Cantón de Santa María, esquina Pintorería. KOLDO, su propietario, siempre sonriente, prepara de muy buena gana sus exquisitas especialidades: zumos naturales, montaditos, croissant a la plancha y cafés con hojas y flores "dibujadas" en la superficie. Seguimos por "la Pinto" hasta la primera vecindad. Sus dos esquinas nos ofrecen a la derecha BIHOTZ BELZATE, una tienda-degustanión, se podría llamar así, donde LORENA te obsequia con dulces. tartas y una gran variedad de tés y cafés. A la izquierda, un sabor italiano, de Italia, sin salir de Vitoria. La pizzería de ANGELO TRASTEVERE.
          Sitios para tomar unos vinos por la mañana, tarde o copas por la noche, con un ambiente joven y desenfadado están EL ELORZA, EL ESTITXU, EL JATORKI y otra pizzería, esta vez con todo el sabor del mediterráneo pero sin salir de casa: LA PINTOZZERÍA. En la zona de Cuesta, podemos hacer varias paradas en EL NUEVO, LA PRESUMIDA, EL ALBÉNIZ, donde además se puede disfrutar de la buena cocina de la mano de MAITE y TXITXO.
          Siguiendo por la siguiente calle, "La Kutxi", la calle con más bares de Vitoria y la preferida por varias generaciones. Cuenta con muchas barras de mi agrado, desde EL ROJO al principio hasta el HALA BEDI al final de la calle, pasando por EL BUEN ROLLITO, EL SEGUNDO, EL SIERRA, EL IDOIA,  EL TXAPELDUN, EL IOAR, EL BENDAÑA, EL KIBO, EL JANGO, lugar del buen yantar.
          Tras una buena comida o cena, no se puede degustar mejor café, me atrevo a asegurar en todo Vitoria, que en el ALDAPA en Cuesta de San Vicente. Riquísimas y variadas son sus especialidades: jamaicanos, cubanos, capuchinos, a la crema, sólos, cortados, irlandeses, escoceses, capuchinos y una larga y selecta carta
          Para degustar los mejores pintxos no hay que recorrer mucho camino: EL TOLOÑO en Cuesta de San Vicente y EL SABURDI, al final de Dato. Para disfrutar de buenos platos de cuchillo y tenedor: EL ARKUPE, en Mateo de Moraza, EL MACHETE, en la Plaza del mismo nombre, EL PORTALÓN, al final de Correría, EL XIXILU, en Plaza de Amárica, EL FELIPE, al final de Fueros, EL ZALDIARAN en la Avenida de Gasteiz, EL IZAGA, en Beato Tomás de Zumárraga... Alguno me dejaré.
          Para picar un  poco, no están los tiempos para cinco estrellas, son buenos EL JARDÍN, en Plaza Amárica, EL DEPORTIVO ALAVÉS, en Plaza de España, EL TABERNA en San Prudencio.
          No me puedo olvidar de las rutas del pincho-pote de los jueves, ya extendidas a todos los barrios de la ciudad: mis preferidas, EL CENTRO, CUESTA, DESAMPARADOS y GORBEA. Mención aparte merece, LA DE ZARÁMAGA, de los viernes.
          Para finalizar hay dos lugares de copas, abiertos hasta las chiquicientas, con gente de cualquier edad y música bailable, de esa que nos sabemos todos porque hemos crecido con sus ritmos: EL HF en San Prucencio y el MARIO`S en San Antonio.
          Y más contenta que unas pascuas doy por terminado el recorrido y me retiro a descansar. Buen provecho a todos y larga vida a los amantes del buen yantar y del mejor beber.

          Sitio con buenos pintxos, EL TOLOÑO de Cuesta y el

martes, 18 de septiembre de 2012

LAS TIJERAS DE MARIANO

LAS TIJERAS DE MARIANO

     Sucedió una tarde, no hace mucho, mientras ésta que escribe paseaba por Príncipe de Vergara, admirando lo bueno del Madrid más exquisito. Frente a mi avanzaba un ciudadano peculiar y por todos conocido. Venía en mangas de camisa, sin corbata, con vaqueros y deportivas. Al principio dudé si era él o no. Según se fue acercando, lo reconocí, por sus enormes tijeras. Como no dejara de observarle, él, educado como el que mas, me saludo:
     - Muy buenas tardes.
     - A cuenta suya hace tiempo que las tardes dejaron de ser buenas.
     Puso cara de póker, arrepintiéndose de haber hablado. Quiso tomar las de Villadiego.
     La menda, que soñaba con topárselo en alguna esquina, se dijo: "Ésta es la mía. Ahora o nunca"
     - ¿Qué? - le increpé - ¿Hasta cuándo?
     - Usted me confunde - trató de seguir su andadura.
     - ¡Qué me voy a confundir! Es usted Mariano, el Recortador.
     - Mariano soy, pero me va a perdonar, no sé quién es usted.
     - Pues para no saber quién soy, bien que me está jodiendo la vida, a mí y a todos los españoles.
     Como buen gallego, que nunca se sabe si vienen o van, intentó colarme el discursito del fastidioso Riesgo y su cacareada prima, que nadie sabe quienes son pero que han caído por estos lares y nos están jodiendo la marrana a base de bien.
     - ¡Alto hay, Mariano! - le increpé -. Déjate de chorradas y guárdate las tijeras que pareces el sastrerillo cobarde.
     - Mire usted. Los recortes son necesarios y los españoles deben comprender que sin subir los impuestos es imposible salir a flote. ¡Hay que apretarse el cinturón!
     - Tanto apretón  nos está ahogando y la Seguridad Social no regala "Bentolines", precisamente. Mientras usted, no se recorta ni las barbas. 
     - Hay que crear empleo, trabajar más horas y cobrar menos.
     - Esto es una locura. Así no vamos a ningún sitio. 
     - Es necesario sacrificarse.
     - Y practicar con el ejemplo. Verá, he adquirido la mala costumbre de comer todos los días.
     - Así no podemos llegar muy lejos. La oposición quiere plantear el comer en días alternos, pero mi me sigue pareciendo un despilfarro. Creo que con un día a la semana... Total hay muchos parados y esos cinco millones no gastan energías.
     - Usted no tiene vergüenza.
     - Créame que si todo esto no fuera necesario, no lo haría.
     - ¡Qué jeta tienes, Mariano! Por lo menos debería reconocer que no ha cumplido nada de lo que prometió en campaña.
     - La mala gestión de Zapa, me ha llevado a tomar drásticas soluciones. Los bancos necesitan todo nuestro apoyo.
     - ¡Y una mierda! - me cabreé y le arreé un patadón en la entrepierna, que le dejé arrodillado, jadeando y con el rostro encarnado, pero no soltó la tijera.
     - ¿A qué ha venido esto? - preguntó con voz entrecortada -. Ya no hay respeto, cultura ni educación.
     - En eso le doy la razón. Ya no tenemos nada, porque eso también nos lo ha recortado.