Nunca un beso
tuvo tanto protagonismo...
¿Un beso? ¡Qué exageración!
Vamos a dejarlo
en un tenue roce,
una trémula caricia,
apenas una carantoña...
Un jugueteo coqueto o
un aquí te pillo aquí te mato.
Nunca un minuto y medio
fue tan firmemente apreciado,
tan exultantemente compartido,
tan inmensamente vivido...
¿Nunca?
Tanto al amparo de la torre de Santa María,
como al pie del acantilado, perdido entre las hojas del bosque
o al otro lado de los montes,
recorriendo sinuosos caminos
o recogiéndose misteriosamente entre nubes.
¿Qué fue ello?
Nunca la claridad se tornó al gris ceniza y a la noche oscura para resurgir de nuevo al día...
De cuando en cuando
el Sol y la Luna andan enamoriscados,
desean amarse en silencio mientras el mundo se empeña en engalanar sus sentimientos,
eclipsando su sosiego.